Basta con levantarse un día frío, en la soledad de la habitación o de la casa, para empezar una reflexión existencialista de ardua labor. Preguntarse como puedes levantarte un martes y repetir lo mismo del martes pasado o del antepasado o del miércoles o del viernes. Mirarse en el espejo y desarrollar un monologo sobre el como te ha dejado el amor, el porque de que la belleza de que te acariciaran o te amaran te dejo y del donde estará?... Buscar el teléfono para llamar con urgencia al amigo que te diga que no pasa nada, que hay que seguir y que sos super especial, aunque cuando cuelgues todo siga igual... o tal vez el pretexto del mensaje, luego el juramento indeleble y la respuesta que termina con la llama en tus ojos, apagando lo que te quedaba.... Bueno... directito y sin tapujos.
Entonces te das cuenta que el día se te fue; que entre dormir, monólogos, algunas lágrimas (censuradas pero ávidas y escondidas) no existe nada mas que la oportunidad de que algo cambie. Aunque con certeza sabes que lo hecho, hechos esta, que te equivocastes miles de veces y que solo podes vivir días como estos hasta que el viento vuelva entrar por la ventan con algo nuevo.
Entonces el ejercicio, cerrar los ojos, lagrimear un poco y tratar de dormir, para olvidar.
Entonces te das cuenta que el día se te fue; que entre dormir, monólogos, algunas lágrimas (censuradas pero ávidas y escondidas) no existe nada mas que la oportunidad de que algo cambie. Aunque con certeza sabes que lo hecho, hechos esta, que te equivocastes miles de veces y que solo podes vivir días como estos hasta que el viento vuelva entrar por la ventan con algo nuevo.
Entonces el ejercicio, cerrar los ojos, lagrimear un poco y tratar de dormir, para olvidar.